Nuevas metas.
Nuevos socios.
Nuevas experiencias.
Llega un momento donde descubres que no hay punto final.
Quizás la muerte, pero eso ahora mismo sólo es un pensamiento.
No hay punto final.
Ahora puede que pienses «cuando llegue a X estaré por fin bien»
Ese pensamiento de esperanza parece muy real.
«Cuando supere este estrés crónico, estaré en paz»
«Cuando consiga esta pareja, estaré llenito»
«Cuando gane tanto dinero, estaré tranquilo»
La experiencia trabajando con clientes millonarios, modelos de éxito y deportistas de elite demuestra algo fundamentalmente distinto. Porque ahí les tienes en plena crisis, A PESAR de haber marcado todas las casillas de su lista de deseos.
A pesar de haber «llegado»…
… se sienten deprimidos, ansiosos y miserables.
Jay Abraham – uno de los empresarios más legendarios en el mundo del marketing – cuenta cómo terminó quemado a pesar de tener tanto éxito financiero y una reputación impoluta en decenas de industrias.
Se sentía tan vacío y desconectado que fue a por todas.
Contrató a uno de los mejores psicólogos de Estados Unidos.
Le dijo algo así como:
«Quiero contratarte una semana de terapia intensiva, todos los días, a tiempo completo»
Después de una introspección radical y miles de dólares invertidos en su mente, llegó a una conclusión liberadora:
«La vida es el proceso».
La vida es este proceso de estar escribiéndote un email. La vida es el momento de charlar con mis clientes en mi comunidad privada. Pasear con mi mujer. Entrenar en el gym. Comerme un plátano. Estar tumbado en el sofá, mirando el techo. Irme a cenar con un colega.
Foco en el Proceso vs. el Resultado.
Incluso el resultado es un proceso más.
Y luego llega otro proceso.
Y otro.
Así en un ciclo interminable de «ahoras».
Mis sistemas están diseñados para llevar tu mente hacia esa realidad. Una realidad más alineada con tu calma, claridad y confianza. Una realidad con la que puedes conectar a través de ciertas comprensiones y técnicas.
Aquí debajo te empiezo a enseñar cómo, en mi newsletter.
Íñigo – proceso – Lacasa