¿Cómo influir en tu mente inconsciente cuando no puedes acceder a ella?

Si aprendes a conectar directamente con tu mente inconsciente…

… podrás darle instrucciones para que te haga sentir como quieres…

… ¿cierto?

Falso.

Y una falsedad que me costó años en patrones limitantes.

Al principio tenía sentido, fíjate:

Lo prometían los métodos. Podías conseguirlo a través de meditación avanzada, visualización, ciertas técnicas de PNL e Hipnosis, etc. La idea era siempre la misma: con la práctica suficiente, accedes a ese lugar mítico llamado “mente inconsciente”.

Y una vez dentro…

… ¡le dictas hacia dónde ir!

Como Aladino, según prometen las versiones más comerciales:

«Hazme sentir confianza, dame dinero, fama, auto-estima, relaciones armoniosas y un eterno ETC».

Practiqué. Bastante. ¿Quizá demasiado?

El caso es que, a veces, algo se movía en mi sentir-pensar-hacer (lo justo para seguir creyendo que iba por buen camino).

Esos resultados no eran replicables a voluntad. Aparecían y desaparecían sin que yo entendiera por qué. No porque yo fallara en la práctica. Sino porque el modelo era incorrecto desde el principio.

Me quiero detener aquí porque, aunque no lo parezca, esto importa más de lo que parece.

Hay una “parte” de ti que toma decisiones antes de que llegues tú conscientemente. Que activa emociones, ejecuta hábitos y genera respuestas automáticas sin pedirte permiso. A eso lo llamamos mente inconsciente o subconsciente. Eso lo sabe casi todo el mundo.

Lo que no se explica tan claramente es lo siguiente:

No tienes acceso DIRECTO a esa parte.

Solo tienes acceso a lo que produce esa parte.

Recuerdo la primera vez que lo entendí de verdad. Estaba intentando, por décimo novena vez, que una técnica me “llegara al fondo.” Y me di cuenta de que era como intentar ver el servidor de una página web mirando la pantalla más fijamente.

Ves la página web. Los textos. Los botones. Puedes hacer clic. Puedes interactuar con lo que aparece.

Pero el servidor que genera todo eso — los procesos reales detrás de la pantalla — no están ahí. No los estás viendo. Y no vas a verlos por mucho que te acerques más a la pantalla.

Con tu mente inconsciente pasa exactamente lo mismo.

Lo que sí puedes leer son los OUTPUTS — lo que la mente produce: las sensaciones que aparecen en el cuerpo, los impulsos que llegan de la nada, las imágenes que visualizas, los patrones que se repiten en los mismos contextos casi sin variación y los estados emocionales que nadie invitó.

Eso es la página web. NO el servidor.

Y esto es importante porque cambia completamente lo que tiene sentido hacer.

Por ejemplo:

Si quieres cambiar la temperatura de una habitación no necesitas entender nada de electricidad. No necesitas comunicarte directamente con los cables. Tú cambias el dial del termostato. La habitación responde.

Por lo tanto, el poder está en diseñar las CONDICIONES — no en intentar acceder al mecanismo interno del termostato.

Creer que puedes hablarle directamente a tu mente subconsciente no es una creencia inofensiva. Es lo que hace que las herramientas que sí funcionan te funcionen a medias, porque las estás usando desde un mapa impreciso.

Y esto lo sé porque lo viví.

Gasté una cantidad ridícula de tiempo y energía (y de €) intentando negociar…

… ¡con algo que no negocia!

No fracasaba por falta de esfuerzo. Era porque me faltaba el mapa correcto.

Entonces, sabiendo lo que ahora sabes, te propongo un experimento para esta semana:

En lugar de intentar darle instrucciones a tu mente inconsciente, obsérvala con curiosidad.

En lugar de intentar decirle “relájate” o “confía” o “quítame este síntoma” o “hazme ganar dinero”…

… simplemente contempla tu experiencia directa.

Porque es tu experiencia a lo único que tienes acceso directo.

Experiencia = todo lo que notas, escuchas, observas.

No accedes a ningún “generador” (subconsciente) de la experiencia, sino la experiencia misma.

¿Qué sensaciones aparecen en el cuerpo cuando te acercas a algo que deseas?

Nótalas.

¿Qué imágenes mentales surgen en el momento en que estás a punto de hacer que te encanta?

Obsérvalas.

¿Qué tonos de voz internos se repiten cuando haces eso gozoso?

Escúchalos.

Eso es el «servidor» hablando en la web a través de imágenes, sonidos y sensaciones. Es el único idioma en que puede comunicarse.

Lo bueno es que, aunque no puedes acceder directamente a la mente inconsciente, sí existe una forma de influir sobre aquello, para que produzca los resultados internos que deseas (o al menos haya más probabilidad de que emerjan en tu experiencia).

Entonces no, no aprendes a «hablarle directamente» a tu mente inconsciente.

Eso es un truco de feria.

Lo que sí aprendes — y eso lo veremos en los próximos tres ensayos — es a dejar de tratarla como una cosa, a entender de dónde sale realmente el cambio, y a diseñar las condiciones para que produzca más a menudo lo que quieres.

Seguir leyendo Los Mitos de la Mente Inconsciente – Parte 2.

Íñigo Lacasa.

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