Antes de empezar:
Para los puristas de la palabra…
… lo confirmo sin-vergüenza:
Sí, tengo «obsesiones» y me gusta usar esa palabra.
Es más, SOY obsesivo.
Muy… obsesivo.
Lo sé, psicólogo clínico. Quizás no uso el término debidamente y mi obligación moral sería decir «pasión irracional» o «deseo ferviente» o «pseudo locura por explorar la vida en Alta Definición».
Da igual.
El caso es que me gusta dar vueltas a ciertas ideas.
Pensar, me gusta. Bastante.
¿Qué me previene de convertir eso en «ansiedad limitante»?
Algo que tengo ya bien instalado:
Si un día me paso de rosca, automáticamente se activan mis procesos inconscientes de prevención de ansiedad limitante. Punto.
Además…
En mi mundo se permite la palabra «obsesión», siempre que entiendas la psicología oculta del lenguaje.
Cuando la entiendes, puedes decir la palabra que sea, sin miedo. Porque…
Las palabras son mi perro.
Yo las domo a ellas, no al revés.
Entonces, te cuento:
Mi pequeña GRAN obsesión, ¿cuál es?
.
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CÓMO SABER MEJOR.
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Me refiero a eso literalmente: cómo saber mejor.
Cómo encontrar e integrar el mejor conocimiento del mundo para cada uno de mis retos personales y profesionales.
Piénsalo:
¿Cuánto tiempo, dinero, esfuerzo e incluso problemas de salud te puedes ahorrar por *saber mejor*?
Me hace gracia la estrategia de mucha gente:
1. Van a un coach/psicólogo
2. Tienen malos resultados
3. Fortalecen una creencia peligrosa: «los psicólogos/coaches no funcionan»
Eso jamás lo hace el Sintetizador de Sabiduría exitoso.
El Sinte quiere saber mejor.
Por lo tanto, sabe que necesitas equivocarte para desarrollar mejor olfato.
Necesitas insistir, insistir, insistir.
Hasta que (gracias a tu insistencia obsesiva) encuentras e integras el mejor conocimiento.
Rara vez uno tiene suerte y acierta la primera vez.
Saber mejor no tiene precio.
En cambio, quedarse a medias por no insistir, es muy costoso. Porque muchas veces te deja incluso peor que antes. Es como el minero que pica y pica y no encuentra oro. Un día se cansa y tira la toalla. Al día siguiente llega otro minero al mismo lugar. Se pone a picar y de repente encuentra el Oro.
De ahí mi obsesión funcional por «cómo saber mejor».
Obvio, a veces me despisto y se convierte en una no-tan-terrible ansiedad.
Pero… ¿qué más te da que a veces me vuelva un poco loquillo?
Mejor para ti. Aprovéchate de mis neuras.
Aquí debajo puedes saber mejor en términos de cómo encontrar e integrar tu calma, claridad y confianza.
Íñigo Lacasa