Casi caigo:
Me despierto a las 7.
Zombi.
Una de esas noches no-tan-profundas.
Inmediatamente, desde un estado semi-sobado, vago lentamente hacia el sofá del salón. Me encuentro drenado de energía. Débil, confuso, perdido. Entonces decido entregarme un ratito -sólo un pequeño e inocente ratito- a la profunda sensación apática que invade mi mente<>cuerpo.
Me quedo dormido 2h más.
Me levanto, por fin.
Turbo-Zombi.
Como si llevara encima un traje de hierro de 60 kilos.
De tal mal humor que podría asesinar a 4 tigres que llevan dos semanas de ayuno involuntario (o eso cree mi chimpancé interno).
Pienso:
«Dios…qué pereza escribir mi newsletter…»
Segundo pensamiento:
«Bien. Escribe con pereza».
Y aquí me tienes.
Recordando algo con significado:
Algunas de las acciones más transformadoras de mi vida han sido tomadas *a pesar* de experimentar pereza, o miedo, o tristeza, o whateva, eva…
.
Aquí te va una Pregunta Potenciadora:
¿Por qué nuestro querido Absolutista Ansioso fracasa de manera tan consistente, predecible y deprimente?
Por una creencia infantil:
Porque pretende confiar *desde la ansiedad*.
De ahí su exigencia constante de garantías, promesas, adivinaciones, perfecciones, salvaciones, etc
Todo por un capricho irracional:
Pretender sentir confianza ANTES de confiar.
.
En CAMBIO, la mente madurada aprendió hace tiempo que así no funciona el asunto.
Primero actúas, a pesar de no sentir deseos de actuar.
Entonces, sólo entonces, llegan los premios de la transformación.
.
Te voy a regalar un truco, mi precioso cigoto de Luz:
Cada vez que sepas que necesitas HACER algo…
… y sientas pereza, miedo o tristeza ante la mera idea de actuar…
… piensa:
«Esto no me va a dar el resultado AHORA… pero lo hará en el futuro».
No puedes escapar del sentir.
Mejor dicho: cuanto más intentas escapar del sentir, peor te sentirás y peores resultados tendrás.
El día que uno acepta eso, poco a poco empieza a emerger la magia del éxito.
Todo se vuelve más fácil, aunque incremente la dificultad.
¿Quieres profundizar tus habilidades internas?
Suscríbete a mi newsletter, aquí debajo.
Me acabo de dar cuenta, nada más terminar este email, que mi mal humor se ha desvanecido. Sin hacerle nada directamente.
El truco funciona.
Íñigo Lacasa