Imagina esto:
Estás con un amigo.
Vais paseando… y te dice:
«Vamos a comer a la calle X»
Le contestas, feliz: «¡Va!»
Entonces sacas tu teléfono del bolsillo, abres la aplicación de mapas, escribes la dirección, y de repente…
… depositas tu teléfono en el suelo… y te pones a dar pasos encima del teléfono.
Tu amigo te mira, preocupado:
«¿Eres tonto o qué?»
Y tú le dices:
«Qué dices… ¡estamos yendo al restaurante!»
Hasta que miras al suelo y tu teléfono ya no funciona. Lo has destrozado.
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Ridículo, pero es algo que se hace a diario, a nivel mental.
Por eso se sufre psicológicamente.
Porque el mapa no es la ciudad.
Es decir, tus creencias no son la realidad.
Tus creencias son sólo «mapas».
A veces útiles, porque te llevan a tu destino deseado, con efectividad.
Otras veces, útiles también, pero sólo para conseguir sufrir.
¿Nuestro objetivo?
ALINEAR tus mapas mentales con la realidad.
EXPANDIR tus mapas para que contengan más alternativas, opciones y recursos.
Tú jamás fuiste el problema. Jamás.
El problema es insistir en caminar encima del teléfono y pretender que te lleve hacia tu bienestar.
Para expandir tu mapa y alinearlo más a fondo con la realidad, aquí debajo en mi newsletter.
Íñigo Lacasa